Las vacunas son una gran herramienta de salud, también en lo que respecta al cáncer, ya que sirven tanto para prevenir algunos tipos de tumores asociados a infecciones, como para evitar complicaciones en las personas que ya tienen un diagnóstico oncológico.
Las infecciones relacionadas con el cáncer se deben en su mayoría a virus que se transmiten mediante el contacto con sangre o fluidos corporales. Actualmente, en el calendario nacional de Argentina, contamos con dos inmunizaciones que las previenen:
- Vacuna contra el VPH (Virus del papiloma humano): Está asociado con el desarrollo de cáncer de cuello de útero. En Argentina, esta vacuna está incluida en el calendario oficial para niños y niñas a los 11 años, en una sola dosis. Si no fue aplicada oportunamente, pueden recibirla en forma gratuita las mujeres nacidas a partir del año 2000 y varones nacidos a partir del año 2006. Si es recomendada por fuera de la indicación del calendario, puede aplicarse si se adquiere de forma particular.
- Vacunación contra la hepatitis B: Previene esta infección, que puede implicar el desarrollo de enfermedades crónicas y carcinoma hepatocelular (cáncer de hígado). Si bien en el calendario oficial se indica en los primeros meses de vida, desde 2012 se aplica a personas de cualquier edad que no la hayan recibido antes.
Vacunación para personas con diagnóstico oncológico
Las personas adultas que viven con cáncer tienen mayor riesgo de sufrir una infección grave, aunque esto puede variar según el tipo de tumor, la inmunosupresión generada por el tratamiento utilizado y el estado general de salud.
Muchas infecciones se pueden prevenir con vacunas, por eso es importante que -ante un diagnóstico oncológico y antes de iniciar el tratamiento– se concurra a un vacunatorio a completar el carné, previa consulta médica.
Las vacunas deben administrarse idealmente con más de dos semanas de anticipación al inicio de la quimioterapia, radiación, esplenectomía u otros tratamientos con fármacos inmunosupresores. Es importante que se apliquen las vacunas contra el COVID-19, contra la gripe o influenza y contra el neumococo, que son claves sobre todo durante la temporada de frío.
Con respecto a la vacuna de la gripe y ante la circulación del virus A(H3N2) subclado K, se recomienda que si la persona no recibió la vacuna antigripal durante la temporada anterior (2025) -y sobre todo, si tiene previsto viajar al exterior del país- se acerque a un vacunatorio para darse su dosis cuanto antes. Si ya había sido inmunizado/a durante 2024, no es necesario hacerlo nuevamente; pero sí prestar atención al inicio de la campaña 2026 -previsto habitualmente para marzo o abril- para concurrir a vacunarse con la fórmula actualizada (cada año varía en función de los virus circulantes). Vale aclarar que esta vacuna suele requerir orden médica para las personas de entre 2 y 64 años con enfermedades crónicas, por lo cual, se debe asistir a la consulta para solicitarla y aprovechar para conversar con el oncólogo/a de cabecera por cualquier duda.
Se recomienda revisar el carné para chequear si la persona debe y puede recibir otras dosis, como las de la hepatitis B, hepatitis A, triple bacteriana, poliomielitis entre otras, de acuerdo a su edad y antecedentes.
Si el tratamiento oncológico específico ya se ha iniciado, es necesario evaluar la oportunidad de la vacunación con el/la oncólogo/a, por dos motivos: las inmunizaciones pueden no ser eficaces en este momento y las dosis a virus vivo pueden provocar infecciones si las defensas están bajas. Se sugiere que -si no las recibió antes y la persona está en buen estado general- se le apliquen únicamente las vacunas para COVID -19 e influenza a los 4 o 5 días de administrar la medicación.
Como regla general, se considera que un paciente oncológico está inmunosuprimido durante el tratamiento y hasta 3 meses luego su finalización. Esto puede extenderse a un año en función del tipo de drogas utilizadas. Durante todo este período, puede recibir vacunas inactivadas, pero no vacunas con virus vivos atenuados. Estas últimas podrán colocarse pasados esos 3 meses, con la enfermedad de base en remisión o bajo control, y si no se están recibiendo corticoides en altas dosis. Ante cualquier duda, siempre consultar con el/la oncólogo/a de cabecera.
Es fundamental que, en todos los casos, quienes convivan con una persona en tratamiento se vacunen contra la gripe, para reducir el riesgo de transmisión.
En Córdoba, hay una red de casi 800 vacunatorios en centros públicos y privados en los que se puede acceder a las dosis del calendario nacional.
¿Y la vacuna contra el dengue?
En la provincia de Córdoba, la vacuna contra el dengue se aplica en forma gratuita a personas de entre 15 y 59 años de edad, en 13 departamentos priorizados epidemiológicamente: Capital, Colón, General San Martín, Marcos Juárez, Punilla, Río Cuarto, Río Segundo, San Alberto, San Javier, San Justo, Santa María, Tercero Arriba y Unión. Son dos dosis, y en este caso, los vacunatorios en los que se aplica pueden consultarse aquí.
También puede ser adquirida en farmacias. La marca Qdenga fue aprobada por ANMAT para personas desde los 4 años en adelante, sin límite de edad, aunque los especialistas indican que falta información sobre su aplicación en personas mayores a 60 años.
En caso de querer comprar esta vacuna, es necesario hacer una consulta de evaluación, ya que requiere de indicación médica. Cabe aclarar que está hecha a base de virus vivos atenuados, por lo cual no puede ser aplicada a personas que tengan el sistema inmunitario debilitado. Esto significa que está contraindicada para quienes estén en tratamiento oncológico activo, tal como se explicó en el apartado anterior.
Con la colaboración de la Dra. Claudia Martín y la Dra. Gisela Germán.



