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enero 16, 2026
Día mundial del cáncer de hígado: ante enfermedades hepáticas previas, es necesario reforzar la vigilancia

En Argentina se diagnostican alrededor de 2400 casos de cáncer de hígado al año, según datos del Instituto Nacional del Cáncer. Este tipo de tumores pueden avanzar de manera silenciosa, por lo que es importante conocer los factores que incrementan el riesgo de desarrollarlos, para prestar especial atención ante alguno de ellos.

Más del 90% de los casos de carcinoma hepatocelular -el más frecuente de los tumores de hígado en personas adultas- se diagnostica en personas que ya tenían una hepatopatía previa; es decir, una enfermedad del hígado. Entre ellas, podemos mencionar las infecciones crónicas por los virus de la hepatitis B o C y la cirrosis (por cualquier causa: viral, por consumo de alcohol, por hígado graso, o por enfermedades metabólicas hereditarias como la hemocromatosis).

El tabaquismo, la obesidad y la diabetes tipo 2 también contribuyen a aumentar las posibilidades de presentar tumores hepáticos.

Estos datos nos permiten identificar tres líneas de recomendaciones para la población, para la prevención o detección precoz de este tipo de tumores.

 

1) Vacunación, diagnóstico y tratamiento de hepatitis virales

  • Vacunarse contra la hepatitis B. En Argentina, esta inmunización está incluida en el calendario oficial, de manera que se puede acceder en forma gratuita.
  • Utilizar preservativo en todas las prácticas sexuales (sobre todo para prevenir la hepatitis B). También es importante evitar compartir elementos cortopunzantes (agujas, jeringas o afeitadoras).
  • Realizar pruebas diagnósticas para las hepatitis al menos una vez en la vida. En nuestra provincia, contamos con servicios que pueden ofrecer estos estudios en forma gratuita; incluso en algunos lugares se puede realizar un test rápido para estas infecciones, cuyo resultado está en 20 minutos.
  • Ante un diagnóstico positivo, iniciar tratamiento oportuno para la hepatitis B o C, para impedir la progresión a cirrosis y cáncer.

 

2) Hábitos saludables y cuidado del hígado

  • Mantener un peso saludable, practicar actividad física regular y adoptar una alimentación balanceada, rica en frutas, verduras y baja en grasas saturadas.
  • Limitar el consumo de alcohol y evitar el tabaquismo.
  • Controlar las enfermedades metabólicas, como la obesidad o la diabetes.

 

3) Chequeos periódicos

  • Si bien no existe un método de cribado o “screening” para detectar este tipo de cáncer en población sana, es recomendable que las personas con diagnóstico de cirrosis, hepatitis crónica, hígado graso avanzado o antecedentes familiares de cáncer hepático realicen controles médicos periódicos.

Síntomas que deben llevar a la consulta

Aunque esta enfermedad puede no dar síntomas durante mucho tiempo, podemos mencionar los siguientes como los más habituales:

  • Pérdida de apetito o de peso sin motivo aparente
  • Saciedad precoz
  • Náuseas o vómitos
  • Dolor abdominal, hinchazón o acumulación de líquido en el abdomen
  • Picazón
  • Color amarillento en la piel y los ojos (ictericia)

Presentar estos signos no es sinónimo de tener cáncer, pero es importante hacer una consulta médica para hacer los estudios correspondientes que permitan confirmarlo o descartarlo.

 

Tratamiento

Ante un diagnóstico de cáncer hepático, existen tratamientos, que pueden variar en función del diagnóstico específico y el estadío, pero habitualmente incluyen cirugías como la hepatectomía (total o parcial) y el trasplante de hígado.

Otras opciones que también cumplen un rol clave son la ablación, que es la destrucción del tumor sin extirpar el hígado (a través de radiofrecuencia, microondas o crioterapia); y la embolización, que es una técnica por la cual se inyectan sustancias directamente en una arteria en el hígado para bloquear el flujo de sangre al tumor.

Además, se cuenta con terapias sistémicas (es decir, que pueden alcanzar las células tumorales en todo el cuerpo) con fármacos, como la quimioterapia, las terapias dirigidas y la inmunoterapia.

También se utiliza radioterapia, sobre todo cuando no se puede recurrir a la opción quirúrgica.

La detección temprana aumenta las posibilidades de éxito de estos tratamientos.

 

Colaboró para esta nota: Dra. Cristina Baiud, MP 382654.

 

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