El 4 de febrero es el Día mundial del cáncer. A nivel global, la Unión Internacional contra el Cáncer continúa con su campaña “I am and I Will” (Yo soy y voy a), que propone a las personas, a las organizaciones de la sociedad civil y a los gobiernos a comprometerse a acciones concretas para reducir la mortalidad por esta enfermedad.

El cáncer es la segunda causa de muerte en todo el mundo. Hay diferentes tipos de tumores, en distintas localizaciones y que pueden detectarse en distintos estadíos. Su desarrollo no responde a una sola causa, pero hay consenso científico acerca de que un tercio de los cánceres podrían ser prevenidos evitando el consumo de tabaco y alcohol.

Por eso, se recomienda a las personas, como primera medida, no fumar y mantener los espacios laborales y el hogar libres de humo de tabaco. Según la Organización Mundial de la Salud, el tabaco es la causa de 8 millones de muertes cada año. También es importante evitar los vapeadores o cigarrillos electrónicos, dado que contienen sustancias cancerígenas.

Es creciente la evidencia sobre la relación entre el consumo de alcohol y el cáncer. Las guías alimentarias para la población argentina recomiendan, como máximo por día, dos medidas de alcohol en el hombre y una en la mujer. Sin embargo, el consumo más seguro es el consumo cero.

Sostener, en lo posible, una dieta rica en vegetales y baja en grasas y hacer actividad física en forma regular son hábitos que no solo contribuyen a prevenir el cáncer, sino también otras enfermedades crónicas no transmisibles, como las cardiovasculares, la diabetes o la obesidad.

No exponerse al sol en horarios no seguros y evitar el uso de camas solares son medidas protectoras contra el cáncer de piel. Además, es importante completar los carnés de vacunación: la inmunización contra el VPH (virus del papiloma humano) -que en nuestro país se aplica a niñas y niños a los 11 años- ayuda a reducir el riesgo de cáncer de cuello de útero. También es clave la vacuna contra la hepatitis B, dado la relación de este virus con los tumores hepáticos.

Finalmente, el preservativo también es un aliado en la prevención del cáncer. Su uso en todas las relaciones sexuales previene la transmisión del VPH y del VIH, entre otras infecciones.

Por supuesto, resulta fundamental el rol de los estados en la regulación de la exposición a sustancias nocivas y la responsabilidad de todos los sectores en su cumplimiento.

Detección precoz

Además de las medidas que podemos tomar para evitar el riesgo de desarrollar cáncer, también hay estudios clave que nos permiten detectar el cáncer en etapas tempranas.

La mamografía y la consulta ginecológica con examen clínico mamario son fundamentales para la detección precoz del cáncer de mama. Y el Papanicolaou es un estudio sencillo y económico que permite detectar lesiones incluso antes de que se desarrolle un cáncer de cuello de útero. En los últimos años, los tests de VPH se han sumado para contribuir al diagnóstico precoz de este cáncer.

También son muy importantes los tests de sangre oculta en materia fecal y las colonoscopías en varones y mujeres desde los 50 años, para la detección del cáncer colorrectal (o cáncer de colon).

Es recomendable consultar periódicamente al médico o médica de cabecera, para un examen clínico completo y para la indicación de los estudios pertinentes, de acuerdo con la edad y antecedentes de cada persona.

Hay que recordar que, ante un diagnóstico de cáncer, existen distintas posibilidades de tratamiento.

Desde la AOCC, creemos necesario y pertinente sostener el diálogo social sobre el cáncer, y adherimos a hablar de ello en positivo: no como una batalla con ganadores y perdedores, sino -como se promueve desde la Asociación Argentina de Oncología Clínica- como un recorrido a favor de la salud.