En el Día Mundial del Cáncer, la Unión Internacional Contra el Cáncer, nos propone hablar sobre cáncer, entablar una conversación que nos permita seguir facilitando el acceso a información clave para la prevención y deconstruir mitos y estigmas.
Este año, nos proponen una serie de ejes temáticos sobre los cuales promover y ampliar el diálogo.
-Prevención y reducción del riesgo: Si bien no todos los tipos de cáncer se pueden prevenir, al menos es posible en un tercio de ellos. Dejar de fumar es una de las mejores opciones para reducir el riesgo: el tabaco está relacionado con el 71 por ciento de las muertes por cáncer de pulmón y con al menos 15 tipos de tumores. También es beneficioso reducir el consumo de alcohol, hacer actividad física, cuidarnos de los rayos ultravioletas del sol, completar los carnés de vacunación. Por supuesto, resulta fundamental el rol de los estados en la regulación de la exposición a sustancias nocivas, sobre todo en los lugares de trabajo.
-Equidad en el acceso a servicios oncológicos: El acceso a diagnóstico y a los tratamientos debe ser igual para todos, independientemente de la identidad de la persona, de su nivel de formación, de su nivel de ingresos o de en qué parte del mundo viva. Solucionar la falta de equidad es clave para asegurar el derecho a la salud y salvar más vidas.
Sensibilización, entendimiento, mitos: La sensibilización y la información precisa nos dan a todos la capacidad de reconocer signos de alerta tempranos, de tomar decisiones con conocimiento de causa sobre nuestra salud y de hacer frente a nuestros propios miedos e ideas erróneas sobre el cáncer. Es fundamental conocer el cuerpo, para detectar cambios inusuales y consultar oportunamente. Por otra parte, hay cánceres -como el de colon o el de cuello de útero- que pueden detectarse mediante pruebas, aunque no presenten síntomas. Es importante informarse acerca de ellas.
Bienestar mental y emocional: Los cuidados oncológicos de calidad incluyen dignidad, respeto, apoyo, y no solo tienen en cuenta las consecuencias físicas de la enfermedad, sino que respetan el bienestar emocional, sexual y social de cada individuo. Las personas con cáncer y sus familias tienen que poder participar de manera activa en las decisiones sobre su cuidado y tratamiento. Los grupos de apoyo pueden potenciar la autoestima, reducir la depresión y la ansiedad y mejorar las relaciones con familiares y amigos. En el regreso al trabajo, los compañeros también cumplen un rol clave. En todo momento, es importante cuidar a los cuidadores de las personas con cáncer.
Impacto económico y financiero: La principal motivación para actuar en cáncer debe ser garantizar el derecho a la salud. Pero también hay razones financieras claras que avalan destinar recursos a esta situación sanitaria. La enfermedad representa una carga para la economía de las familias. Los presupuestos públicos dedicados a medicamentos y equipamiento médico también soportan una gran presión como consecuencia del alto costo. Se registra pérdida de productividad por las muertes prematuras y las bajas laborales. Por eso, la inversión en prevención, detección temprana y tratamiento oportuno no solo significa aumentar la supervivencia y mejorar la calidad de vida de las personas, sino que también contribuye al aumento de la productividad y reducción de los costos sanitarios. Reconociendo la importancia de esta discusión, incluimos una mesa al respecto en el último Congreso de Oncología del Interior, realizado en noviembre pasado.
Formación de profesionales: Resulta fundamental contar con profesionales de la salud adecuadamente capacitados para el abordaje del cáncer, desde una perspectiva interdisciplinaria, pero con saberes específicos. El diagnóstico, la cirugía oncológica, el manejo de drogas citostáticas, de terapias hormonales, inmunoterapias, radioterapias, el cuidado de enfermería, la nutrición, la psico-oncología, los cuidados paliativos, son algunas de las especialidades involucradas, que desde la AOCC intentamos fortalecer, facilitando el acceso a la capacitación permanente.
Creemos necesario y pertinente sostener el diálogo social sobre el cáncer, y adherimos a hablar de ello en positivo: no como una batalla con ganadores y perdedores, sino -como se promueve desde la Asociación Argentina de Oncología Clínica– como un recorrido a favor de la salud.
 
Dra. Adriana Borello
Presidenta
Asociación de Oncólogos Clínicos de Córdoba