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Día del cáncer colorrectal: Prevenirlo y curarlo es posible

El cáncer colorrectal (o cáncer de colon y recto) es el segundo más frecuente en nuestro país y afecta tanto a varones como a mujeres. Sin embargo, es posible prevenirlo, detectarlo precozmente e inclusive curarlo.

Estos tumores se desarrollan en la última porción del tubo digestivo -el intestino grueso- que está compuesto por el colon y el recto. En más del 80 por ciento de los casos, se produce primero un pólipo o adenoma, es decir, un crecimiento anormal de células. Estos pueden crecer lentamente durante más de 10 años y transformarse en cáncer.

Es la lenta progresión de estas lesiones precursoras lo que abre la oportunidad de encontrarlas a tiempo y extirparlas, para evitar que se produzca el cáncer o para hallarlo en fases tempranas, con mayor probabilidad de éxito de los tratamientos.

Detección precoz

Hay varios estudios que pueden utilizarse para detectar el cáncer de colon y recto, uno de los más utilizados es la videcolonoscopía. Este procedimiento diagnóstico permite inspeccionar toda la extensión del intestino grueso e inclusive, extirpar los pólipos que se encuentren. Dado que se realiza bajo sedación, la persona no siente ningún dolor.

El cáncer colorrectal es más frecuente a partir de los 50 años; y en la gran mayoría de los casos, se trata de personas sin antecedentes. Para esta población, la videcolonoscopía se recomienda a partir de esa edad y hasta los 75 años. Si no se encuentra ninguna lesión ni signo de enfermedad debería repetirse a los 7 o 10 años como máximo.

Otra herramienta de pesquisa –es decir, de búsqueda de posibles casos en personas que no tienen síntomas- es el test de sangre oculta en materia fecal. Este estudio permite, como lo indica su nombre, detectar sangre no visible, que puede ser un signo de lesiones en el intestino. No obstante, en caso de que el resultado fuera positivo, para llegar a un diagnóstico certero será necesario hacer estudios adicionales, entre ellos, la videocolonoscopía. El test de sangre oculta en materia fecal se recomienda repetir, de acuerdo a guías internacionales, cada uno o dos años.

En caso de existir antecedentes familiares cercanos (padres, hermanos, hijos) de cáncer de colon y recto; o antecedentes personales de pólipos o de enfermedad inflamatoria intestinal; es necesario consultar con un profesional para evaluar si se debe comenzar con los estudios a más temprana edad.

Prevención primaria

Hasta aquí hemos hablado de lo que podemos hacer para detectar precozmente el cáncer colorrectal. Pero también hay algunos hábitos saludables que pueden contribuir a reducir el riesgo de desarrollar esta enfermedad.

Estas recomendaciones son: sumar más frutas y verduras a la alimentación y reducir el consumo de carnes rojas (especialmente las procesadas, como los fiambres) y de grasas de origen animal; consumir productos ricos en calcio, como los lácteos; disminuir el consumo de alcohol; no fumar y hacer actividad física regularmente. Es importante mantener un peso corporal adecuado.

Tratamiento y pronóstico

El cáncer colorrectal se puede curar en alrededor del 90 por ciento de los casos, si es detectado en fases tempranas. No obstante, aún si se diagnostica en estadios más avanzados, hay opciones de tratamiento que permiten su curación en alrededor del 60 por ciento.

La cirugía para extirpar el segmento del intestino afectado, la quimioterapia y la radioterapia son los tratamientos que se aplican de acuerdo a cada caso, en forma interdisciplinaria. También es importante el apoyo y acompañamiento de profesionales psico-oncólogos.

Síntomas de alarma

El cáncer colorrectal no siempre causa síntomas, sobre todo en etapas tempranas de la enfermedad. Por eso, los estudios de detección precoz –para la población ya señalada- deben realizarse sin esperar ningún signo.

Sin embargo, es fundamental consultar ante síntomas como: sangrado en las evacuaciones, cambios en la forma habitual de evacuar el intestino, dolores frecuentes en abdomen y en recto, anemia persistente y pérdida de peso.

Es preciso aclarar que estos signos no son específicos del cáncer colorrectal y pueden ser producidos por otras enfermedades; por lo cual el profesional en la consulta médica evaluará el camino a seguir para llegar a un diagnóstico.

 

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